Despertar significa comenzar a ser conscientes de algo que no éramos capaces de ver en un primer momento, significa sentir que somos algo más que el cuerpo, la mente o la emoción, significa saber que nos movemos dentro de un sistema de creencias que conforma un paradigma, una realidad cosida con el hilo de algo que podríamos llamar "inconsciencia", la cual es un conjunto de programas, creencias, memorias ancestrales, que nos conducen a través de la maya creada matemáticamente para que cada cual cumpla su propio rol.
Desempeñamos un papel dentro de un entramado gigantesco para nosotros, que en realidad es un gran teatro donde a unos les ha tocado ser víctimas, a otros opresores, a otros ricos, a otros pobres, y así un sinfín de personajes complejos se disfrazan y se desvisten de sus disfraces en la búsqueda de algo más, algo que intuyen.
Así, a través de esa intución llegan a su despertar, a darse cuenta de que no son el personaje, sino el actor, y que ese actor tiene otra identidad que va más allá de lo que podrían haber imaginado.
Todo eso resulta muy misterioso y a quien le guste adentrarse en la aventura de conocerse, se enfrasca en un viaje que pronto le mostrará la magia de sentir, de vivir y de liberarse poco a poco de todo lo que le ata a la red de la inconsciencia...
No es sencillo hacerlo, conlleva mucha felicidad interior, amor incondicional, comprensión de uno mismo, un desarrollo de la empatía muy fuerte y una desconexión de los prejuicios o juicios establecidos de ante mano por el propio ego, el cual se maneja muy bien dentro del entramado teatral que se creó desde el inconsciente y a medida de dicho ego.
Si no eres la mente, si no eres el pensamiento, si no eres la emoción, si no eres el cuerpo, si no eres el personaje, si no eres lo que hasta ahora creías, ¿entonces qué eres?....
Descúbrelo, si te atreves...
Arael...