Soy Arael Elämä, creadora del proyecto Portal Sat Nam y escritora independiente. Me dedico a acompañar a aquellos que han iniciado una búsqueda interior, y tratan de comprender algunas facetas de sí mismos. Realizo diversas técnicas para aportar bienestar y equilibrio emocional y energético en las personas que todavía no logran hacerlo solas y necesitan de algún tipo de orientación. Soy Maestra de Reiki, Facilitadora de Psych-k, Especialista en trabajos energéticos y emocionales tales como la técnica regresiva, la liberación de emociones a través de la meditación y/o relajación profunda y Orientadora espiritual. Algunos me han llamado terapeuta del alma, sin embargo no creo en la terapia como método de sanación, pues, si bien soy sanadora energética, entiendo lo que hago como un apoyo a la persona a encontrar aquello que está en incoherencia consigo misma para hacerlo consciente y liberarlo, o transmutarlo, para trascenderlo y para comprenderlo. A este apoyo o acompañamiento lo llamo Sanación Evolutiva, y está destinado a aquellos que están desarrollándose de manera consciente, buscando su propia maestría, su mejor versión de sí mismos. Deseo transmitir las herramientas que he ido aprendiendo y experimentando a aquellos que quieran adentrarse en su propio Ser y no sepan cómo hacerlo. Si crees que puedo acompañarte en tu camino de autoconocimiento, echa un vistazo a mi página y descubre si hay algo que pueda hacer por ti.
Abrazos desde mi Ser al tuyo.

viernes, 27 de noviembre de 2015

LAS PROYECCIONES

En ocasiones me he encontrado en situaciones en las cuáles me he dado cuenta de que la persona con la que estoy hablando me está acusando de alguna cosa que en realidad no tiene nada que ver conmigo, sino con ella misma. 

Hace algunos años esto podía ocurrirme de una manera más desapercibida en mi vida, y no me percataba de los motivos por los cuales se me juzgaba por actos que yo consideraba correctos, pero que la otra persona catalogaba de inapropiados, proyectando emociones suyas en mí que provenían de una reacción que yo entendía como exagerada e inapropiada, o fuera de lugar.

 Esto me ocasionaba dolor, pues yo no comprendía por qué se me acusaba de algo que no tenía nada que ver conmigo.
Hoy, después de mucho trabajo de autoconocimiento, me doy cuenta enseguida de las proyecciones que otros hacen de sus propias emociones hacia mí, o hacia los demás.
Ahora es más fácil para mí ver cómo actúa el ego ser humano, defendiéndose de lo que no es totalmente "correcto" para él mismo, y su propio autojuicio se manifiesta como un juicio hacia el otro, acusándole de mantener un comportamiento no aprobado, o de poseer algún aspecto de la personalidad que no le agrada y que en realidad le pertenece a él y está viendo reflejado en el otro, proyectando así su desprecio hacia fuera de sí mismo por algo que está en su propio ego.

Esto es un mecanismo que permite a esa persona ver lo que no le gusta de sí misma en un amigo, pariente, o conocido, y de esta forma elude su propia responsabilidad, de un modo totalmente inconsciente.

Así te puedes encontrar un día con un amigo que te acuse de algo que, claramente, le está sucediendo a él, siendo su propio conflicto el que hace que te señale a ti como culpable.

Por otro lado, también he visto cómo algunas personas que viven situaciones difíciles, pueden aconsejarte justamente lo que necesitan escuchar como consejo en sí mismos, convirtiéndote en su propio reflejo, como si al intentarte ayudar a ti, quisieran ayudarse a sí mismos y auto-reafirmarse en sus propios actos y/o decisiones.



Todo esto, como he dicho, es algo inconsciente, aunque también he entendido que es habitual que hagamos esto, sin embargo, es muy importante tomar consciencia de ello y darnos cuenta de cuándo estamos proyectando nuestras emociones en el otro, o cuándo estamos ofreciendo consejos que en realidad nos estamos dando a nosotros mismos, pues así podemos conocernos mejor, ver a nuestro ego, gestionar nuestras emociones y nuestras reacciones ante sucesos que nos alteran y no culpar, ni responsabilizar a nadie por hechos que en realidad interpretamos desde nuestros propios filtros emocionales. 

No se trata tampoco de culpabilizarnos a nosotros mismos, ni de castigarnos o juzgarnos por lo que sentimos, sino de responsabilizarnos de lo que hay en nuestro ego, de nuestras creencias, miedos, etc.

Pienso que ya va siendo hora de que los seres humanos nos hagamos cargo de nuestros egos y comencemos a ser conscientes de lo que somos, más allá de lo que creíamos que éramos, y abracemos lo que sentimos con comprensión, sin torturarnos más, sin castigarnos, porque si nos avergonzamos de nuestras emociones y reacciones, es cuando tratamos de huir de ellas, ocultarlas y proyectarlas en los demás, y así comienza nuestra guerra interior, la cual se acaba manifestando en el exterior.

Sólo hay que imaginar lo que eso significa a gran escala, ya que en realidad es lo que está sucediendo...Una parte de la humanidad está en guerra con la otra parte, porque no acepta su oscuridad, y ambas partes la proyectan mutuamente, de esa manera unos se convierten en los buenos y creen serlo firmemente, mientras que juzgan a los  otros por ser malos, y viceversa,  así como ocurre dentro de cada ser humano.

Hasta que no aceptemos que somos un todo, con luz y sombra, no dejaremos de creer en el cielo y en el infierno, porque eso será lo que proyectaremos. Hasta que no aceptemos aquello que nos avergüenza sentir o pensar para lograr trascenderlo y no etiquetarlo como algo incorrecto, no dejaremos de verlo reflejado en los demás y no dejaremos de proyectar nuestro desprecio hacia ello, aun existiendo dentro de nosotros mismos.
Cuando rechazamos algo del otro, rechazamos algo que está dentro de nosotros, así que cuando herimos al otro, en realidad lo que hacemos es autoinfligirnos ese daño proyectándolo en los demás.

Aprender a discernir lo que sentimos para no culpar al otro de nuestras emociones, de nuestras inseguridades, miedos, dudas, etc., que suelen provenir de nuestras creencias más arraigadas y limitantes, nos ayudará a ver al ser humano con más amor y compasión, y tal vez así, cuando desaparezca ese monstruo de nuestro ego que fustiga y juzga lo que hay en nosotros, se diluirá la gigantesca barbarie que hemos creado como humanidad.

Arael.

domingo, 1 de noviembre de 2015

CUANDO LA MÁSCARA CAE

 Vivimos enfrascados en nuestras obligaciones mundanas, el trabajo, nuestras relaciones con los demás, nuestras preocupaciones...
La vida se muestra así incompleta, como si nos faltara algo, algo que sólo notamos que no está cuando tenemos un poco de tiempo para nosotros, para mirar ahí adentro y notar que algo no anda bien, que nos sentimos anhelantes de algo que no sabemos muy bien qué puede ser.
Entonces creemos que tal vez es una pareja, o un nuevo trabajo, o que debemos comprarnos una casa más grande, o en otro lugar.
Y la verdad es que lo que se siente es algo así como un vacío que nada puede llenar, un hueco que tratamos de tapar con lo material, y con las distracciones de lo que la vida terrenal nos pueda ofrecer. Si tienes las necesidades primordiales cubiertas, vives con esa comodidad, con esa tranquilidad, pero sigues sintiendo que algo falta. Si tienes suficientes ingresos económicos para viajar y cubrir también tus "caprichos" resulta que sigues sintiendo que algo falta. 
Luego buscas una pareja que te haga sentir, que ta haga vibrar, que te haga enamorarte de ella y del mundo entero, notando que ya estás lleno, que no te falta de nada, pero tras la novedad, tras la pasión, tras un tiempo de compartir con esa persona, vuelve de nuevo el anhelo, la añoranza, esa sensación de que "algo falta"...
Y es cuando, desde la mente racional, piensas que lo que ocurre es que no es la persona adecuada, y entonces, te planteas que tal vez te has equivocado de nuevo y comienzas a buscar inconscientemente a otra persona que te "llene" más. Esto pasa con todo, amigos, trabajo, hogar...

Así vivimos hasta que de pronto algo ocurre, algo así como una conexión con algo más que hay en nosotros, una fuerza interior que nace del corazón, pero no de las emociones, sino de algo más grande, tu esencia, tu verdadero yo.

Y resulta que tú eres una mezcla de personajes que actuan según el contexto de tu vida. Eres el hombre o la mujer de negocios, o cualquier otra profesión u ocupación, eres la madre o el padre, el hijo o la hija, el vecino, el amigo, y en cada situación el personaje varía, se adapta a cada circunstancia, interpretando su papel perfectamente.

Muchas veces me doy cuenta de que hablando con alguien no lo estoy haciendo con su ser, con su alma, o con su verdadero yo, sino con uno de sus personajes, el cual, tiene una enorme barrera puesta entre él y yo. Empecé a detectar esto cuando mi máscara cayó, cuando descubrí a mis propios personajes, y mi paso se convirtió en un paso de un yo al desnudo que usaba sus personajes sólo si lo necesitaba, pero bajo la supervisión de ese yo desnudo.

¿Cómo fue que mi yo se quitó las vestiduras de lo falso de mis personajes?

Un día te das cuenta de que no eres lo que creías, y comienzas a identificarte con algo más grande, más profundo, algo que está por encima de tu rol social, de tus pensamientos y de tus creencias, y en ese momento, la máscara cae. Cuando eso ocurre, tus personajes, esos que existen para afrontar la vida terrenal, empiezan a perder fuerza y tú, como observador, te vas liberando de su influencia y su control sobre lo que realmente eres. Ya no hay disfraces, eres tú al desnudo, observando a tu mente, a tus pensamientos y a tus emociones...siendo amor incondicional...

Y ahí todo un mundo nuevo se eleva frente a ti, mostrándote todas tus capacidades, todo tu verdadero potencial, todo lo que hay ahí, en ti, tu propia grandeza y a través de ella ves la grandeza de los demás... Cada persona que conoces te deslumbra con todo lo que es, porque eres capaz de verla en su completitud, sus personajes, su esencia, sus miedos, su amor, su belleza...



El vacío sólo se llena cuando empiezas a amarte, a sentirte, a bailar al son de la vida, y no al son de un sistema que va en contra de tu propia naturaleza, la del ser humano, se llena cuando te empiezas a sentir ahí, latiendo en ti, cuando tu luz brilla a través de tus ojos, cuando vives el amor desde todo lo que eres y lo compartes con todo el mundo, cuando no hay diferencias entre tú y los demás, cuando amas sin condiciones, entregándote sin pedir nada a cambio, y respetando lo que el otro es, vive y siente, porque amas desde tu ser, no desde tus personajes, porque ellos suelen ser egoístas, mientras que tu ser, tu alma, ama sin más, ama libre, ama sin miedo, sin ataduras, ama porque es esa la energía que le impulsa...

Y cuando ese hueco se está llenando de ti es cuando conoces la verdadera felicidad, la paz interior, y una nueva manera de vivir y de afrontar las circunstancias que se te presentan, ya sean duras o no.

Ahí, ahí es donde estás en ti, ahí es donde las relaciones cambian, ahí es cuando puedes hallar todo lo que anheles desde tu alma, porque ya no será una necesidad por cubrir, una carencia, sino un compartir, y tus relaciones cambian, se basan en la cooperación, y no en una competición constante, se basan en la entrega total e incondicional, se basan en la unión, no en la división.

Todo adquiere un color diferente, un valor distinto, y en lo que a la pareja se refiere, simplemente encuentras a tu verdadero gran amor, porque primero te has hallado a ti, y luego llegará ese alguien que compartirá contigo su esencia, su verdadero yo.

Porque una relación entre personajes es lo que es, una ficción que tarde o temprano termina, y una relación entre dos yoes que se han hallado a sí mismos, es una entrega profunda y completa que va más allá de lo que la mente pide y necesita, es la unión real de dos almas que están muy por encima de la materialidad, de la superficialidad, es una relación que se sumerje en las aguas del océano de dos seres, mientras que entre personajes sólo llegan a sentir las olas de la superficie de su mar.

Cuando la máscara cae todo se vuelve más real, más vívido, más increíble, más mágico, más hermoso, aunque eso signifique dejar de ser comprendido por algunas personas que aún viven desde sus personajes, en el teatro que han escogido vivir...

Merece la pena... 

Arael Elämä...

miércoles, 14 de octubre de 2015

NUESTRO DESPERTAR

Despertar significa comenzar a ser conscientes de algo que no éramos capaces de ver en un primer momento, significa sentir que somos algo más que el cuerpo, la mente o la emoción, significa saber que nos movemos dentro de un sistema de creencias que conforma un paradigma, una realidad cosida con el hilo de algo que podríamos llamar "inconsciencia", la cual es un conjunto de programas, creencias, memorias ancestrales, que nos conducen a través de la maya creada matemáticamente para que cada cual cumpla su propio rol.

Desempeñamos un papel dentro de un entramado gigantesco para nosotros, que en realidad es un gran teatro donde a unos les ha tocado ser víctimas, a otros opresores, a otros ricos, a otros pobres, y así un sinfín de personajes complejos se disfrazan y se desvisten de sus disfraces en la búsqueda de algo más, algo que intuyen.

Así, a través de esa intución llegan a su despertar, a darse cuenta de que no son el personaje, sino el actor, y que ese actor tiene otra identidad que va más allá de lo que podrían haber imaginado.

Todo eso resulta muy misterioso y a quien le guste adentrarse en la aventura de conocerse, se enfrasca en un viaje que pronto le mostrará la magia de sentir, de vivir y de liberarse poco a poco de todo lo que le ata a la red de la inconsciencia...

No es sencillo hacerlo, conlleva mucha felicidad interior, amor incondicional, comprensión de uno mismo, un desarrollo de la empatía muy fuerte y una desconexión de los prejuicios o juicios establecidos de ante mano por el propio ego, el cual se maneja muy bien dentro del entramado teatral que se creó desde el inconsciente y a medida de dicho ego.

Si no eres la mente, si no eres el pensamiento, si no eres la emoción, si no eres el cuerpo, si no eres el personaje,  si no eres lo que hasta ahora creías, ¿entonces qué eres?....

Descúbrelo, si te atreves... 

Arael...

jueves, 10 de septiembre de 2015

CAMINO HACIA EL SER

Caminas por la vida como cualquier otra persona. Creces con ciertos valores que tus padres te inculcan, en la escuela te enseñan, en la calle tus amigos aportan su parte, sales con chicos o chicas, aprendes de la experiencia de tener pareja, sufres, amas, ríes, pierdes, ganas, te casas (o no) tienes hijos, tienes un trabajo, unos estudios que te hacen conocer cierta parte de la cultura general, o bien la aprendiste por tu cuenta.

Parece que todo va bien, y de pronto, todo se desmorona, te quedas sin trabajo, tu jefe se pone en tu contra, te denuncia, tu pareja te deja, tus hijos se descontrolan por la separación, tu casa es un desastre, ya no tienes edad para encontrar fácilmente un trabajo, ni suficientes estudios, ni suficiente experiencia, y tienes una familia que mantener, una familia desestabilizada.

De repente tu vida ha dado un giro, y comienzas a sentirte extraño, tienes sueños raros, te preguntas sobre tu vida y sobre aquello que hubieras deseado hacer, te sientes mal, no quieres esta vida que llevas, y te das cuenta de que lo que vivías antes era sólo lo que la sociedad te pedía, lo que tú creías que debías ser y hacer, pero no sabes quién eres. 
No eres tu profesión, no eres sólo madre, o padre, no eres sólo la ex-pareja de alguien, no eres tus pensamientos, no eres tu disfraz ante la gente y no quieres seguir fingiendo algo que no eres. 
Recuerdas entonces lo mucho que deseabas escribir, cantar, o bailar, o pintar, o dibujar, da igual, simplemente recuerdas cómo disfrutabas siendo lo que más te gustaba, porque al hacer aquello con lo que disfrutabas eras plenamante feliz.

Entonces comienzas a oír hablar de temas como la famosa "ascensión" o el cambio de paradigma, o escuchas la palabra Ego desde otro punto de vista, y te sientes extraño, tu corazón parece que se ensancha, sientes "energía" a tu alrededor y emanando de ti mismo. Temas que nunca te habían llamado la atención llegan a tu vida como por arte de magia, y las sincronías te alcanzan allá a adónde vayas.

Te das cuenta entonces de que tu manera de ver la vida está cambiando, algo te está sucediendo, pero no comprendes muy bien qué es y buscas ayuda.

Empiezas a ir a darte reiki, vas a cursos de meditación, conoces gente nueva, tus antiguos amigos no te comprenden y tú no te sientes a gusto con ellos, quieres sentirte más tú, quieres ser libre, y ya no eres la misma persona de antes. No quieres atarte a horarios laborales en los que te sientas esclavizado realizando un trabajo que no te hace sentir pleno, feliz, quieres hacer lo que te gusta y para lo que te sientes capacitado. Estudias diversos cursos, aprendes cosas nuevas, cada día te sientes más cerca de quién eres, pero te bloquean tus creencias, y tus programas anclados en tu inconsciente.

Todo se está transformando en ti... Todo lo que necesitas está en ti, aunque a veces una ayuda o un acompañamiento te facilite ese entendimiento o esa conexión con esa verdad.

Eres un SER, no un Ego, y es hora de que seas quien eres...



Esa  historia o similar es la de muchos, incluso se parece a la mía. 
Después de vivir todo esto, me di cuenta de que hay personas que se pierden y que se sienten mal al no comprender lo que les está sucediendo. 
Al conectar con la misión de mi Ser supe que mi función es acompañar a los que solos se estén perdiendo.
Me costó lo mismo que le puede costar a cualquiera definirlo, darle la forma adecuada y expresarlo para que aquellos que deseen ser el ser que son, puedan tener en mí una mano guía que a su vez es guiada por las conexiones con otros planos, con los que llamo "ellos" "los de arriba"...

Rendirse al Ser eso es lo que al final tenemos que hacer todos, entregarse al ser que somos...



Arael Elämä


jueves, 23 de abril de 2015

EL TAROT

EL TAROT

Como ya sabéis algunos de vosotros, me dedico a acompañar a personas que están en el proceso de reconexión con su Ser, un camino hacia el interior que yo definiría como camino sagrado, porque es el trayecto hacia nuestra divinidad. No se trata de que no estemos conectados a ella, sino de que durante mucho tiempo hemos sido inconscientes, es decir, no éramos conscientes de quiénes somos en realidad y hemos estado actuando bajo un mecanismo al que yo llamo programación, que nos ha dotado de la capacidad de vivir bajo ciertas cláusulas, normas, dogmas, creencias, que en realidad nos limitan y nos separan de la sabiduría interior, del conocimiento de lo que somos y de nuestro poder divino.

Es fácil leer libros y llenar la mente de frases profundas, entender intelectualmente cada una de esas frases en las que se dice que somos luz, ect., pero lo difícil es integrar todo lo que se aprende leyendo, o lo que nos enseñan en cursos y talleres. Algunos creen que basta con saber mucho de teorías metafísicas y que con eso ya están haciendo su camino interior, sin embargo, esto no es así. Hay personas muy sencillas que nunca han leído nada sobre metafísica y sin embargo, se conocen, saben quiénes son, conectan con su divinidad, y con la divinidad de la naturaleza, y seguramente no tienen ni siquiera los recursos que nosotros tenemos. 

Se trata de sentir, de vivirlo, de experimentarlo, de entrar ahí adentro, en ti, y verte, con todo lo que eres, sombras, luz, miedos, amor, todo, y atreverte a transformar, a soltar aquello a lo que te aferras, a trascender los miedos....
Hoy os quería hablar de cómo el Tarot me ayuda a conetar con cada ser que quiere realizar una consulta. 


Lejos de ser una herramienta para conocer los secretos de tu pareja, o saber lo que te depara el futuro, para mí es un puente, un camino hacia ti, hacia tu misión, hacia lo que no recuerdas, hacia aquello que no has sabido aún escuchar de tu propio Ser.
Cuento siempre con la ayuda de mi amado equipo, como yo lo llamo, un conjunto de seres de luz, guías, energías de alta vibración, que me apoyan y orientan para saber cómo puedo acompañar a esa persona a reconocerse y a integrar la información que llegue.
El Tarot es una herramienta de diagnóstico, me ayuda a saber cómo está el consultante, en qué punto de su camino "espiritual" se encuentra, y cuando digo espiritual me refiero a su función aquí. 

Así que la información no es sólo de lo que está viviendo esa persona, o de lo que está por venir, sino de todo un conjunto de sucesos que han ocurrido por algo, para que esa persona aprenda y crezca, para desvincularse de emociones de sus ancestros o para llevarla a un hecho que la empujará más hacia lo que ha venido a cumplir... En definitiva, el Tarot es el medio a través del cual puedo ayudar a Ver a quien quiere Ver....

Arael Elämä Araham

martes, 14 de abril de 2015

CRECIMIENTO EMOCIONAL




 Cuando alguien nos hace daño, cuando se expresa contra nosotros y nos ataca con sus acusaciones, o nos intenta responsabilizar o culpabilizar de su estado de ánimo, de su dolor, de su decepción, podemos sentirnos muy mal, caer bajo la manipulación de las emociones, tanto de las de esa persona, como de las nuestras propias, pues en muchas ocasiones somos presa fácil para ellas, porque nos pueden llegar a controlar por completo.

No me refiero en ninún caso a acciones violentas o agresivas, estaríamos hablando de algo diferente, me estoy refiriendo a actos más emocionales que nos llevan a hacer reacaer en el otro nuestro dolor, nuestra desilusión, o viceversa.

Ese tipo de situación vivida me ha llevado a conocerme mejor, saber cuál es mi reacción antes tales circunstancias y aprender a mantenerme en calma. Si se trata de la acusación de otro hacia mí, rechazando mi forma de ser o de actuar, siempre miro hacia dentro de mí, para verme, para saberme, para darme cuenta de qué es lo que tal vez debo modificar en mi comportamiento para mejorar, pero normalmente siempre acabo viendo que el conflico o el cambio no reside en mí, sino en quien me acusa de actuar en desacuerdo a lo que considera un buen comportamiento. Es su creencia la que que impulsa a esa persona a quereme cambiar, y yo debo decidir si la complazco o no.  Evidentemente no hay que cambiar nada, sólo trascender.

No puedo enfadarme o reaccionar mal ante ese tipo de situación, sino buscar dentro de mí, sin acusar, sin juzgar a la persona que intenta herirme porque está herida.

Esta reflexión me lleva a expresarme y a explicar en qué consiste la mirada hacia el interior y la responsabilidad de lo que uno siente, sin acusar o proyectar en los demás nuestras emociones o nuestros conflictos. Se trata de un aprendizaje que se da cuando empezamos a ser conscientes de nosotros mismos y de nuestras reacciones emocionales. En una palabra, se trata de un proceso de maduración o crecimiento emocional.

No es el otro, soy yo, no es su piedra es la mía, no es su proyección emocional sobre mí, es cómo reacciono yo ante ello... Si consigo ver en mí dejaré de sufrir cuando el otro lanza su piedra, su emoción, y aprenderé a conocerme mejor, con más amor y más sabiduría...
Cuando el otro no se sabe ver, se ve reflejado en ti y te acusa de su propio conflicto interior, ante eso, el amor y el respeto son la mejor acogida hacia la piedra que te pueda lanzar movido por su propio dolor, o su propia rabia...

La clave está en que dentro de ti existan siempre la serenidad y la calma, y que cuando tus aguas se remuevan ante la invasión del otro, sepas apaciguarte y descubrir por qué y para qué se removieron tus emociones, para así trascenderlas y/o sanarlas...

Sanar es liberarte del control de tus creencias limitantes y de tus emociones densas, y darte cuenta de tu responsabilidad sobre ti mismo, incluso darte cuenta de cuando estás siendo tú quien lanza la piedra sobre el otro y ser capaz de volver a mirar hacia adentro para descubrir qué te ha llevado a proyectarte y verte reflejado en tu prójimo...

No es malo ser el reflejo de alguien, no es malo reflejarte en alguien, a veces no logramos vernos a nosotros mismos sin la ayuda del espejo que es el otro, así que, simplemente, dejemos de juzgarnos y de juzgar a los demás, y aprendamos a ser la mejor versión de nosotros mismos, desde la humildad y el amor, desde la generosidad y la compasión...

Arael Elämä Araham

viernes, 10 de abril de 2015

TRANSFORMACIÓN INTERIOR

REFLEXIÓN

Últimamente me he estado fijando en que los conceptos que tenía sobre actitudes humanas se han estado transformando. Hay palabras que antes usaba de una manera y que ahora significan algo más amplio o diferente para mí, es como si mi mente ya no las relacionara con las ideas en que antes lo hacía.

Eso me ha llevado a intentar especificar qué significa lo que quiero decir, o buscar otras maneras de definirlo.
Por poner un ejemplo, me di cuenta de que la palabra “confianza” para mi había ampiado su significado. Mientras que antes solía pensar que confiar en alguien es depositar tu fe en ella, ahora siento que confiar es aceptar a esa persona tal como es, y que aunque actúe de una forma inesperada y que pueda no agradarme, la confianza no tiene por qué quedar desfigurada o rota por ese comportamiento inusual o fuera de lo que yo esparaba de esa persona.
Con esa nueva concepción de la palabra, me percaté de que realmente la confianza es la certeza de que amo a esa persona y que puedo seguir amándola haga lo que haga. Es una manera de decir, “confío en ti, aunque sepa que puedes no responder a mis espectativas, y si no respondes a ellas en algún momento, te aceptaré y confiaré en ti de todas formas”.

Ahí el ego entonces me dice “no puedes confiar en desconocidos”, y de hecho cuando hablo de confiar me refiero a algo más elevado, algo que no tiene nada que ver con el mundo de tercera dimensión, sino con el amor incondicional.
Así que tal vez no sea aplicable a la 3D, es decir, no es aplicable al pensamiento que vibra todavía en esa frecuencia, pero sí al pensamiento en el que ya has alcanzado a crear tu realidad de una manera fluida sabiendo con total certeza que no hay cabida en tu mundo para que exista alguien que pueda hacerte daño.

Al igual que la confianza ha sido una palabra que se ha transformado en mi estructura mental, hay otras que también lo han hecho, y más que palabras son definiciones y conceptos.

Otro ejemplo es de las relaciones, sobre todo las de pareja, para mí todo eso ha cambiado tanto que ya no puedo concebir las relaciones de la misma manera que antes.



Ayer mi hija mayor me preguntó si la amaba más a ella que a mis amigos y yo le contesté que el amor no se mide, que el amor es siempre muy grande, pero que las relaciones que tenemos con los demás son las que definen la manera en que se manifiesta el amor que sentimos. El amor hacia mi hija es amor, al igual que el amor hacia mis amigos, pero la relación que nos une, madre-hija es más fuerte y conlleva más apego.

Eso me lleva a pensar que el amor hacia alguien a quien llamaría pareja, es algo muy elevado, es un compartir, una unión en la que ambos caminamos juntos, de la mano, en la que ninguno de los dos depende emocionalmente del otro, en la que el dar y el recibir es un circuito energético y de amor que no deja de girar entre ambos, donde hay una comprensión mutua infinita, pues en ella está también el crecimiento de los dos al aprender del otro, en una complicidad basada en la confianza de la que antes he hablado, y una entrega total y absoluta, mientras que a la vez cada uno conserva su espacio para poder seguir creciendo, y así continuar en ese compartir ese crecimiento en el que ambos se acompañan y se apoyan incondicionalmente.

Sin embargo, podemos amarlo todo, absolutamente todo.

Después de escuchar mi respuesta sobre el amor, mi hija me preguntó si también amaba al aparato de aire acondicionado, riéndose de la afirmación de que lo podemos amar todo, y yo le contesté que sí, que lo amo, porque me proporciona bienestar cuando tengo calor y lo agradezco, y el agradecimiento es parte del amor.

Con este tipo de conversación también me doy cuenta de que no soy la misma persona que era, y eso puede dar incluso un poco de vértigo, pero también sé que hay muchas otras personas que están sintiendo esta transformación dentro de ellas mismas.

Asimismo, también me complace observar lo que otras personas ven de la vida, sus puntos de vista, pues a menudo me ayuda a cuestionarme a mí misma, a modificar conceptos, a plantearme nuevas perspectivas, y eso es muy enriquecedor, por eso me gusta escuchar lo que otros piensan y sienten, saber cómo es su manera de vivir, cómo es su manera de amar, cómo lo describen y cómo interpretan la realidad...

Transformación...

Sí, esa es la palabra, es cierto, metamorfosis, cambio interior, algo ocurre dentro de nosotros, algo que no se ve, pero se percibe, algo que me complace decir que es para alcanzar lo mejor de mí misma, lo mejor de cada uno, un camino que se recorre hacia dentro, un camino increíble y sorprendente.

En ocasiones, cuando me siento triste o nostálgica, o cuando algo me molesta, miro hacia dentro y trato de ver más allá de la emoción, para comprender qué es lo que está ocurriendo ahí para que yo esté sintiendo eso. A ese proceso en el que descubro el pensamiento que ha creado la emoción, le llamo proceso de sanación, tal vez porque cuando logro liberarme de la creencia que sostiene ese pensamiento, me siento sanada, libre, pero también siento que he realizado una transformación más, dejando un espacio más para albergar nuevas ideas, basadas en lo nuevo que está llegando a mí.

Por eso, este cambio en la manera de interpretar la vida o de percibirla, no es más que el reflejo de lo que está ocurriendo dentro de uno mismo, y por eso, para que algo se transforme en el exterior, en la sociedad, en la humanidad, primero debemos transitar por el cambio dentro de nosotros mismos, en lo más profundo de nosotros mismos, sólo así se manifestará ante tus ojos...

Arael Elämä
Eva Bailón.